Pablo Picasso inventó el collage artístico en torno a la primavera de 1912. Pero mucho antes de eso, en marzo de 1899 en Barcelona, ya había realizado un dibujo al que enganchó una imagen reproducida técnicamente: el retrato de una actriz. Ahora sabemos que esta pieza encolada es un cromo de una caja de cerillas, un tipo de impreso muy popular a finales del siglo XIX.
A partir de la particularidad de la obra, en esta exposición de pequeño formato se explora la nueva visualidad de la época -donde dibujo y fotografía convivían en las revistas populares-, la ingente producción seriada de imágenes que inundaba la vida cotidiana, y las formas de coleccionismo que se difundían entre la población.