La Casa Milà de Gaudí, conocida también como "la Pedrera", fue un encargo de Pere Milà i Camps y de su esposa, Roser Segimon. Construida entre 1906 y 1912, representa una ruptura, tanto de carácter formal como estructural, respecto a las viviendas del Ensanche. La clave de su proeza técnica reside en el hecho de que la construcción se sostiene sobre un entramado de pilares que genera una planta libre y en la fachada de piedra autoportante que no se apoya sobre el resto de la construcción.
CatalunyaCaixa es la propietaria del edificio y lo ha convertido en la sede de su Obra Social. Se realizó una cuidadosa restauración a cargo de Francisco Javier Asarta, Robert Brufau y Raquel Lacuesta. Los dos grandes apartamentos de los pisos "principales" se reservan para la celebración de exposiciones temporales y se han hecho accesibles los terrados y la buhardilla, donde se ha instalado una exposición interpretativa sobre Gaudí, el Espai Gaudí. En la cuarta planta del edificio se ha instalado el Piso de la Pedrera, con el objetivo de mostrar en edifico en una doble vertiente: su arquitectura y su habitabilidad. Para ello se ha recreado un piso de época, reconstruyéndolo íntegramente con los elementos originales que lo configuraban, que muestra cómo era la vida de una familia burguesa de Barcelona en el primer tercio del siglo XX.


